#Voto2015MX Anularía, pero... ¡Reculé!
Hartos; hasta la náusea, muchos de los mexicanos que vivimos en una planicie o asentamiento más o menos urbanizado y no poseemos algún linaje vamos, casi a regañadientes, a emitir nuestro voto en las elecciones del próximo domingo. A diferencia de otros compatriotas, a nosotros nos queda un poco más, que vender o tributar nuestro sufragio. Incluso, algunos ya tenemos planeado trasladarnos a otra entidad para ejercer lo que queda de nuestro derecho político fundamental.
Como muchos de ustedes, yo no voy a votar a ciegas. Hice el trabajo sucio de investigar a los candidatos a "representarme". Para mi buena fortuna, mi domicilio, por así decirlo, electoral (de esa no tan lejana época en la que viví en la colonia Mixcoac), se ubica en la delegación Benito Juárez. En esta demarcación, algunos de los candidatos cuentan, al menos, con una trayectoria política presentable.
Es cierto, desde antes del inicio de las oligofrénicas campañas electorales yo aseguré que anularía mi voto. Imposible evitarlo ante un sistema político que había dado claras muestras de putrefacción. Los hechos de Iguala destaparon la cloaca: corrupción, brutalidad e ineptitud han brotado desde entonces por todo el territorio nacional, y toda la clase partidista ha estado involucrada en mayor o menor medida. Esto no hay que perderlo de vista ni olvidarlo nunca.
Comprendo y comparto la desesperanza de los que han declarado abiertamente que no solo anularán, sino que van a abstenerse. Cómo no hacerlo al saber que detrás de todos esos logotipos de partidos nuevos y viejos subyace, por ejemplo, la imagen de un estudiante desollado. Me pregunto a quién en los cientos de municipios pauperizados del país le interesa ser parte de esa funesta puesta en escena.
Si hubiera actualizado mi credencial de elector a mi domicilio actual, seguramente me habría sido muy difícil recular de mi posición original. Uno piensa que los espots son una de las más lamentables muestras de pobreza intelectual y discursiva de la clase partidista, hasta que experimenta el fenómeno de las campañas municipales. La idiotez de su propaganda parece inverosímil, pero es crudamente real y sofocante.
En este contexto, elegir implica dos escenarios claros: el primero es el concreto, donde existen candidatos reales, en una competencia con rasgos evidentes de autenticidad, y el segundo es el abstracto; en el que existe una contienda claramente sesgada, o intervenida por algún grupo de poder legal o fáctico, y en el cual es casi imposible la identificación de los candidatos y sus intereses.
En este contexto, elegir implica dos escenarios claros: el primero es el concreto, donde existen candidatos reales, en una competencia con rasgos evidentes de autenticidad, y el segundo es el abstracto; en el que existe una contienda claramente sesgada, o intervenida por algún grupo de poder legal o fáctico, y en el cual es casi imposible la identificación de los candidatos y sus intereses.
En el primer escenario existen instrumentos para informarse y elementos para optar por un candidato en cada nivel de la elección. Estoy seguro que hay pocos lugares donde esto parece posible y hasta donde pude ver, mi otrora delegación (y el correspondiente distrito) forma parte de ellos. Así, después de muchas ponderaciones, decidí recular y este será mi #Voto2015CDMX (ni hablar, todos son parte de ese engendro llamado "Morena"):
1. Jefe delegacional: votaré por Jesús González Schmal; a favor de un perfil combativo y de mayores posibilidades de diálogo con los habitantes de la delegación, y en oposición a los probables actos de corrupción del actual delegado panista (en su relación con diversos contratistas, algunos de ellos, sus familiares).
2. Diputado Federal: Bernardo Bátiz y Vázquez; a favor de un congresista que establezca alianzas para frenar proyectos oligárquicos en el congreso y en abierta oposición a su contrincante: Federico Döring Casar, por sus posturas contra la neutralidad de la red y la reducción de derechos civiles.
3. Asambleísta DF: Virginia Chávez López; su actividad en la campaña se ha basado en el encuentro cara a cara con los habitantes de la delegación y no tiene vínculos con tribus perredistas extintas o vigentes.
Las encuestas no favorecen a los personajes por quienes votaré, pero el hecho de que existan como opciones me deja una leve sensación de tranquilidad. Sin embargo, yo resido ahora en un territorio más cercano al segundo escenario. Si bien los niveles de violencia no se acercan a la barbarie, en Cuautitlán, el gobierno, sus representantes y los ahora postulantes son entidades nebulosas; casi insondables.
¿Cómo no anular en estos casos? ¿Cómo demonios relacionarse con una representación del Estado tan borrosa?
¿Cómo no anular en estos casos? ¿Cómo demonios relacionarse con una representación del Estado tan borrosa?
Lo que sigue a esta elección intermedia para quienes vivimos en el gran territorio de la abstracción es identificar, primero, qué tan cercana nos queda, efectivamente, esa creciente barbarie, que ha terminado por asfixiar a un gran número de poblaciones, y hacer lo que todavía no sabemos hacer para alejarla. Espero que el aprendizaje sea rápido y que, dentro de 3 años, no nos quede, otra vez, nada más que la nulidad.



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